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Cáncer de Tiroides: Prevención y tratamiento

El cáncer de tiroides se origina en la glándula tiroides, un órgano en forma de mariposa ubicado en la base del cuello, justo debajo de la nuez de Adán. La tiroides juega un papel crucial en la regulación del metabolismo del cuerpo a través de la producción de hormonas. 

 

Imagina que esta glándula actúa como un centro de control, regulando cómo tu cuerpo usa la energía, mantiene la temperatura y cómo funcionan tus órganos. Lo hace a través de la producción de hormonas, que son como mensajes químicos que ayudan a coordinar varias funciones en tu cuerpo. Cuando algo va mal en este centro de control, como en el caso del cáncer de tiroides, puede afectar a muchas funciones corporales importantes, lo cual subraya la importancia de esta pequeña pero poderosa glándula en nuestra salud general.

 

El cáncer de tiroides se clasifica en varios tipos, siendo el más común el carcinoma papilar, seguido del carcinoma folicular, el carcinoma medular y el carcinoma anaplásico, este último siendo el más agresivo y menos común.

 

Síntomas y Señales de Alerta del cáncer de tiroides

Los síntomas del cáncer de tiroides pueden no ser evidentes en las etapas iniciales. Sin embargo, a medida que progresa, pueden aparecer signos como un bulto o inflamación en el cuello, dolor en la zona del cuello y la garganta, ronquera o cambios en la voz, dificultad para tragar, y en casos raros, dificultad para respirar. Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden ser comunes a otras afecciones menos graves, por lo que es fundamental una evaluación médica para un diagnóstico preciso.

 

Grupos de Riesgo y Factores en cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más común en mujeres y en personas de 30 a 60 años. Factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de cáncer de tiroides, exposición previa a radiación en la cabeza y el cuello, y ciertas condiciones genéticas hereditarias.

 

Además de los factores de riesgo ya mencionados, es interesante destacar que las investigaciones recientes han revelado que ciertas mutaciones genéticas pueden aumentar la susceptibilidad al cáncer de tiroides. Estas mutaciones genéticas pueden ser heredadas de padres a hijos, lo que significa que si alguien en la familia ha tenido cáncer de tiroides, podría ser útil realizar un análisis genético. Estos análisis ayudan a identificar posibles riesgos y a tomar medidas preventivas o de vigilancia temprana. También es importante considerar el estilo de vida y factores ambientales, como una dieta adecuada y evitar la exposición excesiva a ciertos químicos, que podrían influir en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer. 

 

Diagnóstico del cáncer de tiroides 

El diagnóstico del cáncer de tiroides generalmente involucra un examen físico, pruebas de sangre para evaluar la función tiroidea, ecografías de la tiroides y, si es necesario, una biopsia. 

 

Para desglosar el proceso de diagnóstico en términos más sencillos, comienza con un examen físico donde el médico revisa si hay bultos o cambios inusuales en el cuello. Luego, se realizan pruebas de sangre que ayudan a entender cómo está funcionando la tiroides, ya que cambios en los niveles de hormonas tiroideas pueden indicar problemas. La ecografía de la tiroides es como una fotografía detallada del interior del cuello, permitiendo al médico ver la glándula tiroides y detectar cualquier anormalidad, como nódulos o crecimientos sospechosos. Si estos exámenes sugieren la posibilidad de cáncer, se procede a una biopsía, que implica tomar una pequeña muestra de tejido de la tiroides para examinarla más detenidamente en busca de células cancerosas. Este conjunto de pruebas ayuda a los médicos a obtener una imagen clara de lo que está sucediendo y a determinar el mejor curso de acción para el tratamiento.

 

Tratamiento del cáncer de Tiroides

El tratamiento depende del tipo y la etapa del cáncer y puede incluir cirugía para extirpar parte o toda la glándula tiroides, terapia con yodo radiactivo, radioterapia, quimioterapia y terapias dirigidas como la inmunoterapia. La mayoría de los cánceres de tiroides son tratables y tienen una tasa de supervivencia alta, especialmente si se detectan en etapas tempranas.

 

La inmunoterapia en el cáncer de tiroides

En los últimos años, la inmunoterapia ha emergido como un enfoque prometedor también en el tratamiento del cáncer de tiroides, especialmente en casos donde los métodos tradicionales son menos efectivos. Esta terapia innovadora funciona estimulando el sistema inmunológico del paciente para que reconozca y combata las células cancerosas de manera más eficiente. 

 

A diferencia de la quimioterapia y la radioterapia, que atacan directamente a las células cancerosas pero también pueden afectar a las células sanas, la inmunoterapia se enfoca en fortalecer las defensas naturales del cuerpo, lo que a menudo resulta en menos efectos secundarios. 

Prevención y Concienciación

 

Si bien no hay una manera segura de prevenir el cáncer de tiroides, una detección temprana puede hacer una gran diferencia en el resultado del tratamiento. La autoexploración del cuello y las consultas regulares con el médico pueden ayudar en la detección precoz. Mantenerse informado sobre los factores de riesgo y los síntomas es crucial para una detección temprana y un tratamiento efectivo.